El inmenso planeta gamer

Los descubrimientos astronómicos de la última década son, en su mayoría, planetas extrasolares. Estos planetas situados ridículamente lejos no han podido llegar a verse “a ojo”, más bien se ha deducido su existencia mediante pruebas indirectas. Un planeta extrasolar es algo que dispara la imaginación. Entre todos estos esquivos cuerpos celestes, podemos imaginarnos esas supertierras (planetas que podrían albergar vida como la nuestra) como vastos mundos azules llenos de océanos, continentes y quizá, ecosistemas propios.

Las expectativas son enormes: planetas ente

ros con sus propias especies animales, vegetales y quién sabe si de algún otro orden natural, colmados de diversidad. Pero vamos al lío: demos un gran giro a este concepto de “ecosistema diverso” y usémoslo para el mundo de la cultura del ocio. En la cultura del ocio hay diversos planetas, con sus respectivos ecosistemas.

El planeta cine es un mundo rico. Posee un ecosistema muy variado, que va desde especies gigantes muy agresivas pero de corta esperanza de vida, pasando por otras especies de gran resistencia y durabilidad, de pequeño tamaño, pero que ayudan a definir dicho ecosistema. De vez en cuando algunas especies casi al borde de la extinción vuelven a tener una época de éxito evolutivo, y así sucesivamente. El planeta resiste como puede las amenazas a su equilibrio, pero parece que a costa de la supervivencia de las pequeñas especies.

El planeta libros es un mundo que también está sufriendo una convulsión. Un nuevo orden natural ha entrado en dicho ecosistema y está poniendo en serios aprietos a muchas especies. Pero parece que se están adaptando. Podría superar su crisis y reverdecer con más fuerza, ya que es un ecosistema mucho, muchísimo más antiguo y diverso que el del planeta cine.

El planeta música está en plena extinción en masa. Las especies de ese ecosistema sobreviven como pueden, pero parece que esta gran mortandad puede acabar como la de los dinosaurios: con los grandes animales extinguidos y un lienzo en blanco para que las pequeñas musarañas dominen el planeta dentro de muchos años.

¿Y qué pasa con el planeta videojuegos? Es un planeta muy joven. De hecho su origen está íntimamente ligado con la llegada del cambio a los otros tres. Es cada día más diverso: las grandes especies que allí habitan han ocupado todo lo que podían evolucionando hacia especies más grandes. Pero el planeta es mucho, mucho más grande de lo que han sido capaces de abarcar. Este ecosistema ha empezado a diversificarse recientemente, de tal manera que no para de crecer en todas direcciones.  Además las especies pequeñas tienen un éxito equiparable a las grandes, pequeñas especies consiguen pequeños éxitos que las hacen crecer, a veces de manera desmesurada y sorprendente. El planeta videojuegos tiene un brillante futuro.

Se agradecen vuestros comentarios.

Foto de Xbox360 negra

Imagen de entrada de Yumanuma, con licencia Creative Commons
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