Videojuegos competitivos, jugadores competitivos

A muchos de nosotros nos encanta competir. Es algo con lo que disfrutamos como niños. ¿Pero qué ocurre si la competición se convierte en un superestímulo?. Me explico.

Zangief winner

Vivimos en una época de superestímulos. Nuestra genética está diseñada para responder positivamente a ciertos “cebos” que tengan que ver con la alimentación, la reproducción, el descanso y la sensación de seguridad (entre otros). Estamos programados para reaccionar positivamente a todo aquello que nos facilite la vida, como si todavía fuésemos cromañones luchando por nuestra supervivencia. De hecho lo somos, en cierto modo.

Un superestímulo es, por ejemplo, un pastel de chocolate. Nosotros estamos programados para que una manzana nos resulte sabrosa. Es un alimento saludable y por eso nuestro cuerpo reacciona positivamente, transmitiéndonos un buen sabor. No es la manzana la que sabe bien, somos nosotros los que la saboreamos bien. En cambio, un pastel de chocolate es un alimento “artificial” (que no se encuentra en la naturaleza) y que está diseñado para potenciar la sensación de que esa comida es buena. Lo mismo sucede con la seguridad, la reproducción y el descanso. Este pedazo de vídeo (8 minutos) lo explica mil veces mejor que yo.

El superestímulo del juego social

Jugar es un entrenamiento para nuestra vida. Lo es en el mundo animal, donde casi todos los mamíferos que tardan en despegarse de sus madres y hermanos, usan el juego para entrenarse de cara a su vida adulta. Muchos de estos juegos son competiciones. Jugar compitiendo, por lo tanto, estimula nuestros sentidos.

¿Estamos programados para que competir nos resulte agradable? Por supuesto. Más bien, estamos programados para que ganar nos resulte agradable. Así que pensemos en un superestímulo creado artificialmente con este propósito… Bingo. Los videojuegos son, sin duda alguna, un método que sirve a este fin.

Competir es divertido. Cualquier juego de mesa, de patio, de cartas, de vídeo… Si es competitivo, tendrá más éxito que si se trata de un mero reto personal. Los juegos en solitario dan un tipo de satisfacción diferente, sí, pero el componente social siempre nos ha definido como especie. Es por eso que hoy, con las posibilidades online de los videojuegos, cualquier título apueste por un mínimo componente competitivo.

Hace bien poco, Peter Moore, jefe de operaciones de Electronic Arts, armó cierto revuelo diciendo que ya no van a hacer juegos offline. Luego aclaró sus palabras, diciendo que la mayoría de los juegos que publicarán en el futuro tendrán alguna sección y componente online, pero seguirán funcionando offline.

Imagen de la entrevista de Moore

Por un momento, Peter Moore asustó a la parroquia

Competición adrede

Y en base a esto podríamos distinguir las capacidades de competición que nos ofrecen los videojuegos. Me dejo clases, seguro, pero creo que básicamente tenemos estas:

Hay videojuegos que NO DAN la posibilidad de competir, pero nos dan alicientes a cambio, en forma de ránking de puntuaciones y logros. Igual que en las recreativas de antaño.

Hay videojuegos que NOS DAN la posibilidad de competir. Son juegos que no están pensados para medirse contra jugadores humanos, pero adaptan un poco su mecánica para que sí sea posible. Los últimos títulos de la serie Assassins Creed son un ejemplo de ello, con un modo online extraño que no ha terminado de entrar bien.

Por otro lado, hay videojuegos que están hechos para competir. Los fighting games, los CallofDutyoides, los PES/FIFA… Son videojuegos que están diseñados pensando en cómo conseguir una buena experiencia competitiva. En éstos últimos voy a centrarme en lo que queda de entrada.

El online de ACIII

El online de ACIII

Jugadores competitivos

Soy un pésimo jugador de Street Fighter 4, sin discusión. Pero imaginemos algo: si yo fuese transportado al pasado y depositado en cualquier salón de juegos el mismo día que Street Fighter 2 llegó a España, yo sería el mejor jugador del país. Está claro el por qué. Tras 25 años de Street Fighter, ha habido mucha gente jugando, practicando y mejorando. Hoy hay más nivel que ayer pero menos que mañana.

¿El objetivo de esta mejora? Competir. La gente no se pega horas de su vida machacando botones en el modo entrenamiento con el objetivo de divertirse haciendo tal cosa. La gente busca la satisfacción de ponerse al nivel de sus competidores. De volver a por quien le pateó el culo y resarcirse. Solo entonces el jugador se divertirá, la competición será equilibrada y todas esas horas de trabajo (sí, trabajo) se convertirán en diversión. En este comentario Sainters16, en la entrada de hace dos días sobre Street Fighter 4, lo explica fenomenalmente.

Pero claro, esto deja a una serie de jugadores tirados por el camino. Hoy en día, si queremos pensar en competir online, hay que plantearse seriamente que cada vez hay más y más jugadores con la capacidad de pasarnos por encima a los pobres neófitos. Por lo tanto es complicado disfrutar al 100% de ciertos juegos en todos sus modos online. Es difícil que los creadores de un juego (competitivo) consigan satisfacer a los jugadores casuales y a los hardcore al mismo tiempo. Si existe un juego así, por favor, hacédmelo saber.

Porque, como en toda actividad competitiva del mundo, sin excepción, habrá tres clases de competidores… Pero eso es un tema que trataré próximamente.

Fotografía de la entrada cortesía de Gunter Panzerfaust, con licencia Creative Commons.
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5 comentarios en “Videojuegos competitivos, jugadores competitivos

  1. El comentario de Peter Moore no está tan alejado de la realidad, los modos historia de juegos como Call of Duty o Medal of Honor cada vez son más cortos, si no vas a jugar online estás tirando el dinero.

    Y los juegos de conducción, esos juegos en los que competías a pantalla dividida (incluso dividida en 4 como el V rally) y que, por lo menos para mi, era lo más divertido. Ahora la mayoría no traen esa posibilidad, un modo historia, un modo online y nada más. Y si te juntas con unos amigos en casa y quieres echar unas carreras no te queda más remedio que jugar al mario kart, al sega all stars racing o alguna cosa parecida.

    Ya no interesa que compitas en casa con los amigos, eso es sólo una consola y un juego. Hay que competir con alguien que esté en otro lugar, o con 20 tíos a la vez, la cuestión es que cada uno ha comprado una consola y un juego.

    Interesantes artículos Jorge!!

    • Como bien dices crazycay, la pela es la pela. Está claro que la competición online es mucho más rentable y un negocio que les viene muy bien. En los juegos de coches como Forza 4, al que juego yo, hay modos como el de jugar al fútbol con un balón gigante o a chocar los coches, que solo están disponibles en el online. Lamentable porque podría ser divertidísimo jugar en local.

      Gracias por tus palabras, nos vemos por Arcosur 😉

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