Por qué no compraré NBA 2K16: una historia de amor y odio

Hace unos días publiqué una lista de deseos de cara a la temporada de lanzamientos que ahora comienza. En dicha lista mencioné títulos que quedan descartados por diversas razones. Hay uno de ellos por el que la gente de mi entorno, tras leer el artículo, ha mostrado su sorpresa. NBA 2K16 no está entre mis favoritos. La gente que me conoce sabe que soy un seguidor bastante decente de la NBA. No me pierdo las noticias, los resultados y las clasificaciones. Entonces, ¿por qué no considero al mejor simulador de baloncesto como uno de los futuribles?

Balón de baloncesto viejo, como NBA 2K15

Una historia de amor y odio

Un compañero de trabajo me prestó el NBA 2K13 para XBOX 360 en marzo de 2013. Durante diez o quince días quemé aquel juego, antes de que el compañero me pidiese que se lo devolviera. Jugué exclusivamente al modo Mi Carrera, que me pareció desafiante, divertido y por lo tanto muy, muy adictivo. Los gráficos, espectaculares. Los controles, muy complejos y muy fieles con el deporte que amo. Fue un coitus interruptus el hecho de tener que devolverlo a su legítimo dueño. Y aquí cometí mi primer error.

No compré NBA 2K13 inmediatamente después de devolver el juego. No lo compré en absoluto. Me pareció un juego caro, teniendo en cuenta que, desde que estrené XBOX 360, me negué a pagar más de 30€ por un título. Así que me quedé con ganas de más y aquello se quedó en un buen recuerdo, en la constatación de que la saga NBA 2K es uno de los mejores exponentes que pasaron por mi XBOX durante su vida útil.

Pasaron los años y de hecho mi seguimiento de la NBA se ha acrecentado. La NBA está comenzando ahora mismo una nueva Edad de Oro y tras el apoteósico título de San Antonio Spurs me decidí claramente a comprar el NBA 2K15 para XBOX 360 el día mismo de su lanzamiento. Las expectativas eran altas, mi hype se desbordaba tras ver los gameplays de Outconsumer. Así que llegó el día. Fue el único juego que compré en su lanzamiento para 360, a precio alto (casi 50€ en Amazon) y con DLC prereserva incluido.

La sensación de desconcierto que sentí al iniciarlo fue una bomba de efecto retardado. Tarde unos quince días en convencerme de que, efectivamente, NBA 2K15 para XBOX 360 era decepcionante. No era un mal juego, para nada. Pero era exactamente el mismo juego que jugué dos años y medio antes. El mismo. Mismos menús. Mismos gráficos. Mismos controles. Idéntico. Tardé en asimilar que lo que yo había visto en Youtube era la versión de PS4/XBOX One y que en PS3/360 se habían limitado a actualizar el roster de los equipos. Había una pequeña diferencia: el indicador de acierto en el tiro que aparecía en el jugador cuando lanzabas a canasta. Y vale.

Tras quince días jugando y un par de partidas multiplayer con algún colega que venía de visita, el juego salió de la consola, lo metí en la caja y acabó malvendido en una tienda de segunda mano.

Un mal sabor de boca

Por eso mismo no me apetece comprar NBA 2K16. Es lógico pensar que el juego será mucho mejor en mi actual PS4, que no tendré esa misma sensación. Pero el sinsabor, la decepción y esa mala experiencia me hacen pensar en invertir mi pasta en otro tipo de juegos que prometan más. No me gusta que te vendan el mismo perro una y otra vez pero poniéndole distinto collar. Es una práctica que debería cambiar pero ya se sabe, el mundo es así y no lo he creado yo. Por eso aporto mi granito de arena en que esto cambie: escojo no comprar.

Atribuciones: fotografía de la entrada por fedewild, con Lecencia Creative Commons. Podéis verla en Flickr.
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