Destiny me viene grande

Destiny, debo decirte algo. Me vienes grande. A veces no puedo contigo. Pero no te preocupes Destiny. No eres tú, soy yo. Ahora me explico.

Destiny es un juegazo. Puede gustar más o menos su modelo de negocio, pero lo cierto es que ha sabido venderme su moto. Más aún tras la salida de su última expansión, El Rey de los Poseídos, que ha mejorado mucho la cosa. La review llegará, pero me quedan muchas horas (si no días) de juego antes de que eso suceda.

Multijugador como bandera

Más de una vez he escrito en este blog sobre la competitividad en los juegos PvP. Nunca le he hecho ascos a Call of Duty, pese a que soy manco hasta la vergüenza. Pero son divertidos. Como mal jugador que soy, si se alinean los astros y hago una racha larga o una baja doble me vuelvo loco de alegría. Sí hago el ridículo como de costumbre, pues ya sé que es lo normal.

En Destiny existe el Crisol. Viene a ser un Call of Duty pero con las reglas de Destiny. A mí me parece divertido. Pero la base de Destiny es el multijugador cooperativo y aquí comienzan los problemas.

Camorra napolitana

Finalmente he encontrado un grupo de gente para jugar. Gente que no conozco en la vida real y que sólo me encuentro en el juego. Hasta tenemos un clan, llamado Camorra napolitana. Esto de agruparse para jugar es algo que ha surgido por mérito de otros antes que por mérito mío. Nunca he sido muy de buscar gente para jugar en las listas de juego, pero tuve suerte.

Juegan más que yo. Varios de ellos empezaron más tarde que yo y ya me doblan en habilidad a los mandos y en el nivel de sus personajes. Es algo embarazoso. Cuando juegas contra otra gente tú solo, no pasa nada. ¿Pero qué ocurre si se necesita la aportación de los miembros de una escuadra para conseguir una recompensa suculenta? A nadie le gusta joder a sus semejantes. Es frustrante para ellos y para mí.

La pescadilla que se muerde la cola

Destiny se me resbala de entre los dedos, porque no tengo la suficiente fuerza para agarrarlo. No tengo tiempo de jugar tanto como mi clan y las Incursiones y Asaltos de Destiny son difíciles. Sin las recompensas de ambos, no puedo mejorar y si no mejoro, me cuesta participar en los eventos cooperativos.

¿Es Destiny un juego demasiado exigente para mí?

Pensé que un PvE sería menos agresivo que la competitividad de un PvP… Pero la vida es así. Quizá me he metido en una movida demasiado compleja y debo jugar a mi ritmo, poco a poco. Quizá llegue un momento en que pueda entrar a jugar La Caída del Rey por primera vez, cuando los integrantes de Camorra napolitana ya se la hayan pasado quince veces.

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3 comentarios en “Destiny me viene grande

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  2. Pingback: Análisis de Destiny: El Rey de los Poseídos (PS4) | BUHOJUEGOS

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