Análisis de Destiny: El Rey de los Poseídos (PS4)

Mucho después de lo que dicta la prudencia me animo con el análisis del juego de mis desvelos. Un título con claroscuros y sabor agridulce que no termino de digerir, bien porque es maravilloso, bien porque es un repelente natural. Con todos ustedes, Destiny: El Rey de los Poseídos.

¿Por dónde empiezo? Debo reconocer que fue mucho más fácil escribir la review de Destiny sobre su versión vanilla. Y eso que no fue del todo sencillo. Pero aquí hemos venido a jugar.

El Rey de los Poseídos ha resultado ser una gran expansión. Ha mejorado muchísimo el juego, dotándole de profundidad. Se ha ampliado mucho el contenido disponible y por fin tengo la sensación de que hay muchas cosas que hacer. Se han añadido las aventuras, que vienen a ser misiones más grandes con cierto recorrido y con pequeños tintes de modo historia. Han contribuido a animar el cotarro.

La raid, mi primer pluriempleo

Ya escribí sobre ella. Tuve que empeñar buena parte de mis energías y horas de sueño en conseguir superar La Caída del Rey, la Incursión de esta expansión que prometía dejar a Atheon y a Crota a la altura del betún. Mientras escribo estas líneas y tras muchas horas de juego, no he sido capaz de superarla en difícil. Lo he intentado varios días y… Sí. Es muy difícil. Tanto que hay que tomárselo muy en serio. Demasiado para mi gusto. Y aquí empieza la parte agria de Destiny.

Este videojuego te pide demasiado. Ya lo dije en su día, Destiny me viene grande. No quiero ser repetitivo, pero resumámoslo diciendo que este videojuego pide demasiadas horas de mi tiempo. Horas de las que no dispongo. Si me hubiese pillado diez años más joven, en otra época de mi vida, Destiny: El Rey de los Poseídos estaría en mi Top-5 de mejores juegos que jamás he jugado. Pero me temo que no estoy a la altura de lo que exige este título.

No hay mus

No hay mus

Calidad. Mucha calidad.

Porque Destiny es bueno. Uno de los mejores juegos de esta generación. Puede no gustar su modelo de negocio, su política de expansiones o su planteamiento multijugador. Pero lo cierto es que cuando te pones a los mandos, hay pocos shooters mejores. Mucho se ha escrito sobre el magnífico gunplay del título de Bungie. Y yo también voy a hacerlo.

Un cañón de mano es un arma tosca. Brutal. Con pocas balas pero mucho daño. Cuando disparas un cañón de mano, la poca estabilidad del arma te obliga a corregir dónde apuntas en cada disparo. En cambio, si usas un fusil de explorador, cada tiro irá exactamente donde aterrizó el anterior. No tienes ni que moverte. Y dentro de cada tipo de arma, los hay menos y más estables. Con más o menos impacto. Con mayor o menor cadencia. Y hay muchas armas distintas.

Destiny hace esto como nadie. Call of Duty lo intenta. Far Cry lo intenta. Star Wars: Battlefront ni siquiera lo intenta. Quizá Halo se acerque un poco. Solo Destiny te lo da. No se puede explicar mejor, es una cuestión de sensaciones. Hay que jugarlo para descubrirlo. Uno de los mejores shooter jamás paridos. Y punto.

No tires de la cadena...

No tires de la cadena…

Mi mejor experiencia online

Destiny: El Rey de los Poseídos ha supuesto para mí un nuevo concepto de videojuego. Como ya indiqué en la review de Destiny sin expansiones, este videojuego es un multijugador online que puede ser disfrutado en solitario, con su modo Historia y sus partiditas PvP sin tener que hablar con nadie. Pero como ya dije entonces, encontrar gente es esencial para sacar el máximo a este título.

Hasta ahora, mi máxima experiencia online había sido con World of Tanks, donde un amigo y yo nos dejamos bastantes horas. Pero esto ha supuesto una nueva dimensión para mí. En este juego he entrado en un clan, me he metido en partidas cooperativas con completos desconocidos y he jugado partidas PvP en equipo. Algo totalmente inédito. Algo completamente divertido.

Por lo tanto, soy la prueba viva de que Destiny funciona como lo que es, un MMORPG de acción que se juega como tal. Si no tienes pensado dar el paso y buscar gente para llegar más allá, definitivamente este no es tu videojuego.

Baila o te mato

Baila o te mato

Concluyamos

Me encanta Destiny tanto como le tengo manía. Le guardo rencor por ser tan exigente. Por no darme todo lo que quiero de él en las pocas horas que dispongo para jugarlo. Eso me hace pensar que no soy el target de Destiny. Es hora de buscar nuevas aventuras. Nuevas enganchadas en universos alternativos. Y con el tiempo, conseguiré juzgar a Destiny como lo que es: el primer gran juego de nueva generación al que he jugado.

Destiny: El Rey de Los Poseídos
Nota: 8,5

 

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